Recientes hallazgos arqueológicos en el solar del antiguo Hotel Restaurante “La Fonda”

Por Francisco Javier Galbeño

Las obras de rehabilitación
del Hotel Restaurante “La Fonda”
en Marbella

descubre en su subsuelo una necrópolis
y los posibles restos de una antigua iglesia


Los trabajos de rehabilitación del emblemático Hotel Restaurante “La Fonda” en el centro histórico de Marbella, que se iniciaron durante el pasado mes de febrero y que cuentan con un seguimiento arqueológico simultaneo a las obras, están dando unos resultados muy interesantes para el conocimiento de la Marbella de los siglos XVI – XVII.

Fachada actual del antiguo Hotel Restaurante “La Fonda

ARATISPI Gestión del Patrimonio y MENIA RESTAURACIÓN, han puesto en marcha un gran despliegue de arqueólogos y restauradores dirigidos por el arqueólogo Miguel Vila, los cuales, se encuentran inmersos en la documentación exhaustiva de una amplia necrópolis que sin duda se extendería más allá de los muros del actual proyecto.

Este cementerio, estaría relacionado con la antigua iglesia de San Sebastían de la que ya se tuvo constancia de algunas estructuras a través de los estudios paramentales realizados en 2016 así como la presencia de restos de pinturas murales tanto en el exterior de la fachada como en el interior del edificio principal.

Restos humanos encontrados durante los trabajos arqueológicos

Según nos indicó Miguel Vila, el proyecto de rehabilitación prevé la conservación de todos los restos existentes de la iglesia, destacando también entre ellos una pequeña capilla. Se está ahondando además en la investigación de las pinturas murales según indicaciones de la Delegación territorial de Cultura en Málaga de la Junta de Andalucía.

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Respecto a los enterramientos detectados, los cuales aparecieron a escasos centímetros de profundidad, se están excavando y realizando su correspondiente estudio antropológico que ayudará a conocer algunos detalles de la población marbellera de los siglos XVI-XVII, época en la se sucedieron diversas epidemias que afectaron muy trágicamente a la población y que ocasionaron la necesidad de realizar con premura enterramientos tanto colectivos en fosas comunes, como individuales, a los que se les rociaba con cal viva. Una sustancia que jugaba un papel muy importante en la desinfección y barrera de la proliferación de las bacterias en los cadáveres.

Los arqueólogos estiman que la necrópolis podría datarse entre los siglos XVI-XVII
Se baraja la posibilidad de que en este mismo lugar hubiera existido
una mezquita árabe a la llegada de las huestes de Fernando el Católico

Hasta el momento se han encontrado una veintena de cuerpos, algunos de ellos de niños, cuyos restos, habían sido depositados sobre los de los adultos. Por supuesto y como nos puntualiza el arqueólogo Miguel Vila: “se prevé que sigan apareciendo nuevos hallazgos durante el desarrollo de los trabajos arqueológicos, pues prácticamente, no acabamos más que empezar”.

De ser confirmado que estos enterramientos se llevaron a cabo como consecuencia de los estragos propios de alguna epidemia, hay que recordar al respecto, que Marbella sufrió duramente sus efectos durante los siglos XVI y XVII, tal y como refiere Narciso Díaz de Escobar en sus “Apuntes Históricos”. Concretamente, la epidemia de 1600 no desapareció hasta 1602, ocasionando una gran devastación en Málaga y su provincia, ensañándose especialmente y con gran dureza en la ciudad de Marbella. Fue tal el daño que causó esta epidemia, que Málaga y algunos de sus pueblos, tuvieron que ser repoblados por nuevas familias llegadas desde otros puntos geográficos.

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Los restos y elementos arqueológicos obtenidos en el solar del antiguo Hotel Restaurante “La Fonda”, parece ser, que estarán obligados administrativamente a ser trasladados al Museo Arqueológico de Málaga. Aunque quizás, si el Ayuntamiento intercede adecuadamente podrían llegar a quedarse en el depósito de fondos arqueológicos de Marbella, a la espera de que algún día nuestra ciudad cuente con un verdadero museo arqueológico. Algo tan necesario y demandado por los marbelleros desde tiempo “casi” inmemorial.

En algunos de los enterramientos se han encontrado
ajuares de cerámica
La necrópolis encontrada podría extenderse
más allá de los muros del actual proyecto

La iglesia de San Sebastián

Acerca de la desaparecida iglesia de San Sebastián de Marbella, muy poco se sabe. Siendo muy probable que su edificio original fuera durante la época musulmana una mezquita situada en el arrabal de Marbella, y que tras la reconquista, los cristianos la consagraran como iglesia bajo la titularidad de San Sebastián. Aunque curiosamente, durante el siglo XVIII la iglesia cambió su advocación por la de Nuestra Señora de los Remedios.

Según el proyecto de rehabilitación se prevé la conservación
de todos los restos existentes de la iglesia
Hay un especial interés por parte de los propietarios
en proteger y conservar los majestuosos arboles
que habitan en la finca
Tras la finalización de los trabajos arqueológicos
se podrá determinar con más precisión
el alcance e importancia de estos descubrimientos

Probablemente, aquel viejo edificio sobre el que se asentaba la iglesia de San Sebastián (más tarde ermita de los Remedios), necesitara continuas y costosas obras de reformas y rehabilitación. Algo que quizás, la condenó a su olvido y posterior demolición.

El cronista oficial de Marbella, Don Fernando Alcalá Marín en “Marbella de ayer, 1800-1900” – (1980), ubicó la mencionada ermita en la Plazuela del Santo Cristo. La situó concretamente en el costado de poniente de la plaza, colindando al sur con la casa principal de Enrique Grivegnée, un rico hacendado belga que casó en 1768 con Antonia de Gallego y Delgado, hija de una marbellera y de un baezano. El matrimonio llegaría a tener entre sus descendientes a Eugenia de Montijo, la ultima emperatriz de Francia.

Por su parte, el Doctor Francisco Javier Moreno en su tesis doctoral “El centro histórico de Marbella: Arquitectura y urbanismo” – (2004), sostiene también que la iglesia de San Sebastián debió estar en el mismo sitio ocupado actualmente por la vivienda Nº 9 de la Plaza del Santo Cristo. Por lo tanto, no nos queda más que esperar a que el trabajo de los arqueólogos desvelen, confirmen o aporten los datos necesarios para que nuestros historiadores sigan reconstruyendo esos fragmentos perdidos y olvidados de la historia de Marbella. Pues es muy posible, que muy pronto lleguen a resolverse algunas de las incógnitas que actualmente planean sobre la desaparecida iglesia de San Sebastián y la posible mezquita árabe que algunos suponen, pudo existir en el solar que próximamente ocupara el nuevo Hotel Restaurante “La Fonda”.

Una vez finalizado el proceso de rehabilitación, el Hotel Restaurante “La Fonda”
estará constituido por tres edificios de diferentes épocas
El periodo de ejecución de las obras del nuevo Hotel
se estima en unos 18 meses
Se han encontrado pinturas murales
tanto en el exterior de la fachada
como en el interior del edificio principal
Los trabajos de investigación arqueológica continuaran durante los próximos meses

El Hotel Restaurante La Fonda
se inauguró en los años 60

Años después de la desaparición de la iglesia de San Sebastián y probablemente sobre ese mismo solar, se construyó un nuevo edificio que albergó durante antes y después de la Guerra Civil un colegio donde estudiaron muchos marbelleros hasta que, llegada la década de los 60, los decoradores Jaime Parladé y Duarte Pinto Coelho decidieran adquirir este pintoresco lugar enclavado al final de la calle Ancha. Concretamente en plena Plaza del Santo Cristo.

Escuela de niñas Plaza del Santo Cristo, grupo de alumnas (1935)
Antes de convertirse en el emblemático Hotel “La Fonda”,
el edificio albergó una escuela hasta años después de la posguerra.
(Foto cedida por Escolástico Martín)
El Príncipe Alfonso de Hohenlohe, Monseñor Rodrigo Bocanegra, el director de cine y escritor
Edgar Neville, el Ministro de Información y Turismo Manuel Fraga,
el Alcalde Francisco Cantos y Jaime Parladé en La Fonda.
Año 1967 (Foto Marpy)

Jaime Parladé y Duarte Pinto Coelho, que ya habían trabajado juntos en la decoración del Teatro Real, crean entonces el Hotel Restaurante “La Fonda”. Un lugar con caché de un exquisito gusto y lujo para encuentros con amigos. El establecimiento es inaugurado en el año 1967, asistiendo al evento personalidades de toda índole como el escritor y director de cine Edgar Neville y el por aquel entonces Ministro de Turismo Manuel Fraga Iribarne. Convirtiéndose el Hotel Restaurante “La Fonda” a partir de entonces, en todo un referente gastronómico internacional, y sobre todo, en el lugar de encuentro de celebridades, intelectuales, actores y famosos de talla internacional entre los años 60 a los 80.

La Fonda se convirtió entre los años 60 a los 80 en un lugar de encuentro
de celebridades, actores y famosos de talla internacional

Así pues, es evidente que debemos felicitarnos de que la ejecución del proyecto de rehabilitación del Hotel Restaurante “La Fonda”, siga adelante. Incorporando y añadiendo a consecuencia de estos recientes descubrimientos arqueológicos un nuevo valor y mucho más interés si cabe, a la larga y extensa historia que este emblemático lugar de Marbella ya atesoraba.


Por Francisco Javier Galbeño
Agradecimientos:
Miguel Vila Oblitas
Escolástico Martín



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