Historia del Tostón

La historia del Tostón y su origen
está marcada por la influencia
de la cultura Celta

La historia del Tostón y de las costumbres ancestrales relacionadas con el Día de Todos los Santos, puede que sea el tema principal que los abuelos venideros de dentro de unas décadas cuenten a sus nietos al llegar estas fechas.

Historias y vivencias de unos hábitos que con toda seguridad, y al paso que vamos, desaparecerán si no las reactivamos y promovemos entre las nuevas generaciones. Pues, tan solo le han bastado unos años de presencia entre nosotros a las calabazas anglo-sajonas de la noche de Halloween para reducir a una de nuestras tradiciones más populares, a la más pura inexistencia. Historia del Tostón.

La clásica tradición marbellera de asar castañas la noche del 31 de Octubre o en las primeras horas del 1 de Noviembre, acompañados de amigos o familiares, es tan antigua que se pierde en la noche de los tiempos.

Una costumbre que en los últimos años ha tenido momentos de auge y otros de escasa participación. Pero no creamos que esta fiesta llena de magia y de misterio es autóctona tan solo de Marbella y su comarca. Nos sorprenderíamos si supiéramos en cuantos lugares se asan castañas la víspera del 1 de Noviembre, Día de Todos los Santos. Historia del Tostón.

Día de Todos los Santos

La fiesta de Todos los Santos surgió a consecuencia
de la persecución de los cristianos por el emperador Diocleciano

Fueron tantos los mártires que murieron a causa de las persecuciones que promulgó Diocleciano, que era imposible conmemorarlos uno por uno y santo por santo. Por esa razón no hubo más remedio que organizar una fiesta común en la que se pudieran recordar a todos.

En agosto del 608 fue consagrado el Papa Bonifacio IV. Por motivo de su elevación al pontificio, recibió del emperador Focas el permiso para transformar el Panteón de Roma en iglesia cristiana.

El Panteón fue construido por Agripa en el año 27 antes de Jesucristo en honor de todos los dioses. Pero Bonifacio IV lo convirtió en iglesia y el 13 de Mayo del 609 consagró el templo a Santa María de los Mártires, en recuerdo de todos los que dieron su vida defendiendo la fe cristiana. Fue entonces cuando se instauró la fiesta de Todos los Santos.

Inicialmente esta celebración se hacía en Mayo. Fue el Papa Gregorio III quien la cambio al 1 de Noviembre, fecha que ha seguido manteniéndose hasta nuestros días.

El motivo de este cambio fue debido a los intentos por parte de la Iglesia de convertir al Cristianismo a los pueblos con ritos paganos que no querían abandonar sus tradiciones y fiestas.

Después de que los romanos conquistaran a los celtas y tras la llegada de la fe católica, estos pueblos aún conservaban sus propias costumbres y tradiciones ancestrales.

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Los pueblos celtas nunca aceptaron totalmente los ritos cristianos

Los católicos creían que al establecer fiestas nuevas en las mismas fechas, y de características similares a las antiguas o propias de los celtas, no les sería tan difícil a estos nuevos practicantes de la fe cristiana, abandonar sus antiguas costumbres religiosas sin que ello conllevara erradicar su cultura. Así pues, los cristianos, comenzaron a adaptar y santificar las fiestas de los celtas convirtiéndolas en celebraciones cristianas.

De ese modo, la noche del 31 de Octubre, se convirtió en la víspera del Día de Todos los Santos (All Hallows’ Eve).

Para los celtas que habitaron la Península Ibérica, Escandinavia, Irlanda, las Islas Británicas y gran parte de Europa Occidental, la religión formaba parte de sus costumbres diarias. Ellos jamás aceptaron totalmente los ritos cristianos. Es por esa razón que aún sobreviven entre nosotros algunas de las tradiciones de la víspera del 1 de Noviembre. Sobre todo en la cultura anglosajona en la que es una noche de magia, brujas y hechizo.

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La noche de Samhain era una de las fiestas más importantes
de las que celebraban los celtas tras finalizar el estío
 

Los celtas dividían en dos partes el año, verano e invierno. La noche del 31 de Octubre celebraban el Samhain, que era el festival de la muerte. Esta fiesta pagana marcaba el término del estío y el inicio del año nuevo con la llegada de los días de frio y oscuridad.

Este cambio de estaciones tenía un carácter muy especial en la que Samhain era la fiesta más notable, pues, además de significar el final de la cosecha dándose gracias por los frutos recogidos, se preparaban para recibir a Samhain, el dios de la muerte.

El pueblo celta creía que esa noche, con el consentimiento de Samhain, los espíritus de los muertos regresaban para despedirse de sus familiares o para comunicarse con ellos.

Los obstáculos que separaban la vida de la muerte se desvanecían y todos los espíritus entraban en una dimensión muy cercana a la nuestra desde la que podían pasar al mundo de los vivos.

En todas las aldeas, los druidas se disfrazaban esa noche con cueros y cabezas de animales, visitando todas las casas del vecindario y exigiendo a sus habitantes ofrendas para Samhain. Si los druidas no quedaban satisfechos con estos obsequios, ellos les hacían un truco o treta a estas familias. Maldiciéndoles con enfermedades o haciéndoles alguna fechoría. Este es el origen de “trick or treat” (trato o travesura).

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Los habitantes de las aldeas debían entregar ofrendas
a los druidas en la noche de Samhain, el dios de la muerte

Los druidas eran muy temidos por el pueblo y cuando obtenían las ofrendas que necesitaban, las dejaban para los espíritus iluminándolas con grandes fogatas. Ofreciendo a veces sacrificios animales o humanos.

Solían llevar consigo un nabo, al cual habían ahuecado su interior, con una cara tallada en el frente que representaba al espíritu diabólico del cual recibían su poder y sabiduría. Dentro del nabo colocaban una vela, o trozos de carbón, que le servían para iluminarse a modo de linterna en las noches en las que se internaban en el bosque o cuando se acercaban a las aldeas a solicitar las ofrendas.

Cuando los romanos llegaron al mundo celta, como conquistadores, adoptaron esta celebración y la propagaron por todo el imperio. Mezclándose con las fiestas de Pomona, la cual, era dedicada por los romanos a la diosa de la fertilidad y de las cosechas.

En las tribus celtas, el castaño, era el árbol del pan, pues elaboraban harina con las castañas que luego utilizaban para alimentarse durante todo el año. Esta costumbre fue continuada después por los romanos que con la harina de castaña, agua y sal, fabricaban el bullote. Una especie de torta con la que se alimentaban los legionarios en sus campañas.

La castaña fue el alimento principal en forma de fruto fresco, seco o molido en harina, hasta el siglo XVI.

Después, con el descubrimiento de América, los españoles trajeron al viejo continente los tomates, las patatas y el maíz. Desplazando poco a poco la importancia que hasta entonces tenía la castaña en la dieta europea.

Las castañas siguieron estando presente a lo largo de los siglos en las costumbres y tradiciones que se celebraban en Europa durante la víspera del 1 de Noviembre y fechas próximas a la llegada del invierno. Atribuyéndosele siempre a este fruto un carácter mágico y espiritual que aún se conserva en gran parte de España.

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Estas costumbres fueron importadas a Norteamérica por los colonos llegados desde las Islas Británicas e Irlanda durante los siglos XVIII y XIX

Los inmigrantes europeos al no encontrar nabos en el Nuevo Continente lo suficientemente grandes, optaron por sustituirlos por calabazas. A día de hoy, es la figura más representativa dentro de la cultura anglosajona de la víspera de Todos los Santos (All Hallows’ Eve).

Con el paso del tiempo y después de varias transformaciones, la víspera de Todos los Santos (All Hallows’ Eve) paso a llamarse “la noche de Halloween”.

Esta tradición de origen celta experimentó un gran auge en los últimos tiempos en el mundo occidental.

A partir de los años cincuenta, la celebración americana del Halloween se extendió por otros países. Invadiéndonos a través del cine y del medio televisivo. Conviviendo en España junto con otras costumbres más autóctonas y cercanas a nosotros, que también procedían del mismo origen celta.

Hoy día podríamos recorrer la Península Ibérica cualquier víspera de Todos los Santos y contemplar por toda nuestra geografía, la gran cantidad de tradiciones que se celebran en la que la castaña es la principal protagonista.

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La castaña es uno de los frutos más abundantes
en la zona noroccidental de la provincia de Málaga

Dentro de la provincia de Málaga, es en el Valle del Genal donde el castaño es la especie más característica. Por ello, en todos los pueblos de la Serranía de Ronda como Parauta, Pujerra, Cartajima, Jubrique, Igualeja, Faraján, Júzcar o Genaguacil, son muy populares los tostones de castañas el primero de Noviembre.

Al igual que en otras localidades de la Sierra de Grazalema, como Montejaque, Benaoján, Jimera de Líbar o Cortes de la Frontera. Historia del Tostón.

En algunos municipios de la Axarquía, también tienen la costumbre de asar castañas en estas fechas de recuerdo a los fallecidos. Como hacen en Maro y Alcaucín, donde además suelen consumir boniatos, otro producto muy común del otoño.

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El Tostón, una tradición que cada año que pasa
se resiente un poco más a causa del efecto Halloween

Los pueblos de la comarca de Marbella como son, Manilva, Benahavís, Istán, Ojén y la propia Marbella, conservan aún la tradición de los tostones. Hasta hace algunos años, muchos de los habitantes de estos lugares, al llegar la víspera de Todos los Santos, organizaban excursiones nocturnas a los campos cercanos de cada municipio, donde disfrutaban de una velada mágica en la que sus principales provisiones eran las castañas y el aguardiente.

Desgraciadamente, desde que la Junta de Andalucía prohibió hacer fuego en el monte, esta tradición ha perdido parte de su encanto.

Durante los últimos años, en Marbella, tan solo se ha permitido hacer tostones en los lugares especialmente habilitados para ello por el Ayuntamiento. El año pasado se celebró en el paraje de Puerto Rico, en Marbella, y en el Parque Los Tres Jardines, en San Pedro de Alcántara.

Historia del TostónDurante el Día de Todos los Santos y fechas próximas, los marbelleros visitan las tumbas de sus seres queridos para embellecerlas y ofrecerles flores frescas

Antiguamente, cuando los cementerios estaban alejados del núcleo urbano, como es el caso del cementerio de Marbella, los tostones se hacían en las cercanías al camposanto. Se encendían hogueras y se colocaban viejas ollas agujereadas sobre la lumbre llenas de castañas. Historia del Tostón.

El aguardiente constituía otro de los elementos importantes de esta tradición. Pues se le atribuían poderes sobrenaturales y de purificación. Se consideraba que al beberlo delante del fuego, donde se asaban las castañas y tras comer alguna de ellas, quedaríamos libres de los males de nuestra alma. Incluso de cualquier oscura intención que pudiera traer contra nosotros alguna de las animas que aquella noche nos visitara.

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Durante muchos años del pasado siglo José Otal
fabricó en Marbella un delicioso anís

El anís que se fabricaba en Marbella y Ojén durante el pasado siglo sirvió para estos menesteres. Sobre todo de remedio contra el frio a muchas generaciones de marbelleros que, con el crecimiento desmesurado de la ciudad, tuvieron que emigrar con las castañas hasta otros lugares menos poblados. No ya de muertos, sino de los vivos, que con sus viviendas habían engullido el cementerio y sus alrededores.

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Antes de que Halloween invadiera nuestras fronteras eran muy común
las excursiones a la falda de Sierra Blanca para celebrar el Tostón

Los vecinos de Marbella de antaño, practicantes de esta tradición, herencia de la antigua celebración celta del Samhain. Solían frecuentar también, para hacer los tostones, lugares aledaños a la falda de Sierra Blanca, como las zonas de Puerto Rico, Puente Palo, las Molaeras etc.

Recordemos la creencia de que las castañas son el símbolo del alma de los difuntos y que al comerlas se liberan las almas del purgatorio. Por eso siempre hay que dejar en su honor algunas castañas cerca del rescoldo de la hoguera. Pues tras su liberación, se acercaran al calor de la lumbre.

Durante esta víspera del primero de Noviembre, es el único momento en que a los difuntos se les permite visitar sus hogares y estar con los suyos. Por lo que se les debe encender velas y mariposas en aceite, para guiarles en su camino y que encuentren su propia luz.

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Afortunadamente, hoy día, colectivos y Ayuntamiento siguen promoviendo la tradición del Tostón en lugares especialmente habilitados para ello

Llegadas estas fechas próximas al Día de Todos los Santos. No suelen faltar en los hogares marbelleros las castañas ni el aguardiente junto a las viandas típicas de otoño. Una época ideal para disfrutar de nuestras costumbres, las cuales, necesitan más que nunca de ser cuidadas y promovidas.

Sobre todo, ante el intrusismo de otras tradiciones nada autóctonas que están haciéndose un lugar en nuestra cultura.

Por esa razón ante esta controversia, yo me quedo con un legendario refrán que pronunciaban nuestros abuelos: “Al Tostón por los Santos y a Juaná por los matrantos”. Historia del Tostón.

Francisco Javier Galbeño

 

Agradecimientos por su colaboración a:
Miguel Rodríguez “Miguelón”
Francisco Manuel Muñoz Ortiz
Miguel Lima Laury Roco
María Rosa Muñoz Romero
José Antonio Gómez Gutiérrez
Grupo Marbella y su historia
Historia del Tostón

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