El cambio de hora me sienta fatal

El cambio de hora
Todos los años me pasa lo mismo al llegar el otoño y tener que retrasar las manecillas del reloj

Los primeros días después de producirse el cambio de hora me siento fatal. Me da un poco de “depre” que anochezca más temprano y tardo unos días en asimilarlo.

No hace mucho que se ha llevado a cabo una consulta pública en la zona Europea, para conocer qué opinan los ciudadanos del viejo continente a cerca del cambio horario.

Parece ser que el resultado ha sido que el 80% de los votantes, de entre casi cinco millones, se han mostrado a favor de suprimirlo.

El pasado 31 de agosto, Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, anunció que estudiará la eliminación del horario de invierno.

Todo empezó en febrero, cuando el Parlamento Europeo aprobó una resolución no vinculante para que la Comisión Europea revisara la regulación de los cambios de hora de primavera y otoño.

En esa propuesta, se pide que se revise también el impacto negativo que tiene para la salud el cambio de hora. Pues hay entendidos en el tema que aseguran que esos cambios en el horario, nos pueden provocar algunas consecuencias a nivel cerebral y cardiovascular.

El cambio de hora a veces causa confusión.

Toda España (excepto las Islas Canarias, donde hay una hora menos)
tiene la Hora Europea Central (la de Berlín) en lugar de la Occidental
(la de Londres),
lo que significa que tenemos una hora de adelanto
con respecto al sol en invierno y dos en verano

Esta petición, se añade a una antigua reivindicación para que España se adapte al huso horario que le corresponde. Ya que nuestro país debería tener la misma hora que Portugal, Canarias y Reino Unido.

La medida tendrá que ser aprobada por el Parlamento Europeo y por los jefes de Estado y de Gobierno.

Mientras tanto, tendremos que seguir padeciendo los efectos negativos que tienen para nuestra salud el cambio horario.

El cambio de hora se implantó como costumbre durante la Primera Guerra Mundial en Alemania y entre sus países aliados. De ese modo aprovechaban mucho mejor la luz solar.
Hoy día, son más de 70 naciones las que llevan a cabo el cambio de hora. España estuvo unos años sin aplicarla, hasta que en 1974 se volvió a retomar a causa de la gran crisis del petróleo.

Este cambio horario se aplica como ya sabemos, dos veces al año, en primavera y en otoño en buena parte de los países del hemisferio norte. En algunos sectores de la población puede llegar a provocar dificultades para conciliar el sueño, malestar general, fatiga, cansancio, depresión y sobre todo alteraciones en el estado de ánimo.

Al menos, así lo aseguran los expertos en Neurofisiología, que recuerdan que estas pequeñas alteraciones, no son más que efectos normales. Los cuales, suelen superarse en un corto espacio de tiempo que pueden durar entre 3 y 7 días.

Está claro que el cambio de hora, nos afecta a unos más que otros.

El cambio de hora puede alterar a las hormonas
que controlan la vigilia y el sueño 

Todo sucede porque las funciones de los órganos más importantes del ser humano, dependen de la fabricación y secreción de hormonas vinculadas directamente con los ciclos de vigilia y sueño –cortisol y melatonina-.

De tal modo, que cuando adelantamos o atrasamos los relojes una hora, se produce una desincronización entre los ritmos internos y los ambientales.

La secreción de la melatonina, comienza a producirse al caer la tarde. Aproximadamente a las 19:00 horas y su máxima producción se registra entre las 02:00 y las 06:00 de la mañana. Cuando nos despertamos con la luz del día, los niveles de cortisol ya están en alza para activar nuestro cuerpo.

Está claro que el cambio de hora, nos afecta a unos más que otros. Aunque decididamente, los niños en edad escolar son los más vulnerables. Pues suelen experimentar problemas a la hora de irse a la cama y en el momento de tener que levantarse para ir a clase.

El cambio de hora puede alterar el sueño.En fin, de momento habrá que seguir esperando a que los gobernantes aprueben la propuesta del cambio horario. Pues parece ser, que se ha demostrado que el escaso ahorro energético no compensa para nada la falta de sueño de los europeos.

Así que este 28 de octubre a las 3 de la madrugada, volverán a ser las 2.

A mí me va sentar fatal. Pero quizás, con un poco de suerte, este sea uno de los últimos cambios de hora que logre quitarme el sueño.

Francisco Javier Galbeño.

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